lunes, 9 de mayo de 2016

Equipos y utensilios de repostería

Equipo para medir.
Aunque la mayoría de las recetas de cocina necesitan de medición de los ingredientes, en la repostería estos utensilios son básicos pues gran parte del éxito de una receta se basa en la buena medición de cada uno de los ingredientes.
Balanzas: Hay balanzas mecánicas y electrónicas, lo importante es que sean fiables y que pesemos todos los ingredientes en la misma balanza para evitar posibles diferencias.
Jarras medidoras: Muy útiles para la medición de volumen. Hay que recordar que las mediciones siempre se harán con la jarra sobre una superficie plana y visualizar la medición a su altura para estar seguros de que estamos midiendo bien las cantidades.
Tazas medidoras: Juegos de tazas, que generalmente tienen cuatro medidas, 1 taza, 1/2 taza, 1/3 taza y 1/4 taza. Muchas de ellas también marcan en mililitros y en onzas de fluido.
Cucharas medidoras: Las hay para mililitros y también las que miden es TBS o tablespoon (cuchara sopera) y TSP o teaspoon (cuchara de te) y normalmente se comercializan las que marcan 1 TBS, 1/2 TBS, 1 TSP, 1/2 TSP y 1/4 TSP.
Termómetro de azúcar: Casi imprescindible para los almíbares o el chocolate.

Equipos para las mezclas y masas.
Una vez pesados los ingredientes necesitamos de una serie de utensilios que nos ayudarán a preparar nuestras masas.
Tamices: En muchas recetas se nos pedirá tamizar la harina e incluso el azúcar o la cocoa y las levaduras, por lo que es conveniente disponer de un buen tamiz. A falta de este utensilio bien nos podemos valer de un colador fino de acero inoxidable.
Bowls: Sumamente prácticos para poner los ingredientes y hacer las mezclas.
Batidoras: Las pequeñas batidoras de varillas eléctricas son muy sencillas y prácticas y pueden batir unas claras o montar nata en cantidades regulares obteniendo muy buenos resultados. Las grandes batidoras eléctricas de marcas reconocidas como KitchenAid pueden amasar grandes cantidades de producto gracias a sus potentes motores y asegurarnos unos batidos y mezclas con resultados profesionales. Existen batidoras industriales y de mesa o portatiles. Los accesorios que deben tener son:
Batidor globo. Incorpora aire a pastas y mezclas.
Paleta. Acremar, mezclar y triturar grasas.
Gancho. Mezclar masas para pan con levadura, porque estira y dobla la masa.

Espátula miserable: Son de gran ayuda para no desperdiciar producto. También nos ayudan a mezclar a mano ingredientes delicados.
Exprimidores de cítricos y ralladores: Tanto manuales como mecánicos son muy prácticos. En cuanto a los ralladores lo ideal es que sirvan para sacar solo la parte de color de los citricos y no la blanca como el Microplane®.
Rodillos: Los rodillos estandard están fabricados con madera sólida, que no son recomendables por la humedad y por consiguiente bacterias que pueden guardar. También los hay de siliconas duras y de marmol, que son los ideales.
Pinceles y brochas: Muy prácticos para aceitar los moldes o los papeles de horneado y para extender glaseados. Los encontrarás de fibra natural, de plástico y de silicona.
Cuchillos y cortadores de pastas: Los cuchillos deben mantenerse siempre bien afilados y los cortadores bien limpios de restos de grasas o masas.
Cucharones y dispensadores de masa: Son perfectos para rellenar moldes pequeños como los de cupcakes, muffins y magdalenas, sin derramar nada por las bandejas.

Equipo para extender:
Manga pastelera: Conviene tener varias mangas, que pueden ser de tela plastificada, plástico e incluso desechables. Bien lavadas y secas pueden durar muchos años. En ellas podemos poner los acopladores de duyas.
Duyas: Plásticas o metálicas. Las grandes son muy prácticas para poner los rellenos sobre las bases de los pasteles y tartas. Con las pequeñas podremos hacer muchas decoraciones diferentes para adornar y embellecer nuestras tartas.
Espátulas: Para extender los rellenos y recubrimientos sobre nuestras preparaciones. Las hay planas y con curva, de diferentes tamaños.


Equipo fijo y móvil

}  Batidora industrial
}  Batidora de mesa o portátil
}  Amasadora
}  Fermentadora
}  Horno de convección
}  Horno de gavetas
}  Espigueros
}  Enrrolladoras
}  Laminadora
}  Boleadora o porcionadora
}  Freidora
}  Máquina de helados
}  Templadora
}  Básculas
       Mecánica
       Automática
       Electrónica


Moldes, Charolas y Placas

}  Moldes para tartaleta y tarta.
       10, 20, 25, 30 cm. Los más usados24 y 31*3.5cm de alto.
}  Molde desarmable.
       22, 24, y 28 cm*5cm de alto.
}  Molde savarín (tipo rosca).
       18, 22, 24, 26, 28 y 30 cm. 6 cm de alto.
}  Molde para pan de caja.
       33cm largo*10cm ancho*10cm alto
       40*10*10
}  Molde para panqué.
       14cm largo*7.5cm ancho*5.5cm alto
       30.5*9.5*9
}  Molde para brioche (panqué chino).
       6 y 9 cm
}  Aros para pastel.
       118 a 28 cm * 2 a 9 cm de alto.
       2-4cm tartaletas y dulces a base de galletas
       5cm carlotas
       6-9cm pasteles de nata y biscuit.
}  Placas desarmables para petits fours.
       60*40cm. 6 raíles de 16 alveólos.
       Charolas lisa o perforada.
       Grandes 65*45*2.5 cm
       Media 33*45*2.5 cm
       Charola para pizza.
       20, 24, 28, 32, 36 y 40 cm.
}  Placas para baguette.
}  Placa para panquecitos.
       Para 12, 20, 24, 30 y 48 piezas de 5, 7 y 9 cm.
       Para 6 y 12 piezas de 6cm.
}  Cucuruchos para cornucopias.
       10, 12, 14 y 16 cm de largo.
}  Cortadores.
       Juego de 16 piezas de 3-11 cm.
}  Cortadores para galleta y otros usos.
}  Cortador de bisquet.
       5, 7, 8 y 9 cm.
}  Cortador de dona.
       5 y 7 cm.


Utensilios

}  Cazo recto o cóncavo
}  Espátula de monobloc
       Plástico y lámina de caucho, hasta 260°C.
}  Chino
}  Cucharas medidoras
}  Colador
}  Rallador
}  Tabla de picar
}  Cuchillos
}  Mondador, chef, sierra.
}  Tazón o bowl
}  Batidor francés
}  Batidor de piano o italiano
}  Espátula de goma miserable
}  Espátula metálica
       Hoja plana o de ángulo
}  Raspas o cuernas
}  Palote y rodillo
}  Brochas
}  Rejilla para pasteles
}  Manga pastelera
}  Duyas o boquillas
}  Termómetro Para horno.
       Colocar colgado de una rejilla en medio del horno.
       Precisión legibilidad y estabilidad. 50-250°C
}  Termómetro Confitero.
       Se coloca en el jarabe desde el inicio. 80-200°C
}  Termómetro Para chocolate.
       30-100°C
}  Pesajarabes:
       Es un densímetro que mide la cantidad de sólidos o azúcares en una solución.

       0-50°Baumé (Bé)

Antecedentes y evolución de la pastelería



Varios especialistas en la materia afirman que unos 5000 años A.C. ya se elaboraban tartas y pasteles de refinado gusto, endulzándolos con miel, según consta en testimonios encontrados en excavaciones de ciudades milenarias y que durante siglos siguió imperando la miel como único elemento para endulzar.

En un principio se pensó que la caña de azúcar procedía de la India, pero probablemente venga de Nueva Guinea, dónde hace 8.000 años ya se utilizaba como planta de adorno en los jardines. También se cortaba y masticaba por su sabor agradable.Desde allí se extendió su cultivo y consumo por numerosas islas del sur del Pacífico,llegando hasta la India, dónde diez siglos antes del comienzo de la era cristiana empezó a cultivarse, obteniéndose a partir de ella una miel de caña que sustituyó a la miel de abeja en su elaboración. Los griegos y romanos conocían el azúcar cristalizado y lo empleaban mucho, tanto en la cocina como en la elaboración de bebidas. Pero fue en Persia, unos quinientos años A.C., cuando se pusieron en práctica métodos para la obtención del azúcar en estado sólido. Los árabes extendieron su cultivo por toda la ribera del mediterráneo, y en el siglo X después de Jesucristo, existían refinerías en Egipto.En los países árabes se hicieron muy populares los dulces de azúcar con frutos secos, y al azúcar como tal, la consideraban una golosina exquisita y que a la vez tenía propiedades curativas.

Con Colón, Cortés y Pizarro, la caña de azúcar es introducida en los países americanos, desarrollándose su cultivo de forma vertiginosa, de modo que, en menos de cien años, América superó en producción al resto del mundo.

Por otro lado, la introducción del cacao en Europa incrementó el consumo de azúcar por la excelente combinación resultante, extendiéndose rápidamente por las cortes europeas.

 Es también importante indicar que el origen de muchos dulces y pasteles surgió de la necesidad de encontrar métodos para la conservación de alimentos. Así, por ejemplo, se observó que si se calentaba la leche con azúcar, dándole vueltas y dejándola que se concentrase, se obtenía un producto (la leche condensada) de agradable y dulce sabor, y que se podía conservar sin problemas durante largos períodos de tiempo. Igual se puede decir de las mermeladas hechas a partir de frutas y azúcar sometidas a cocción.
Antiguamente  los reyes vivían en grandes castillos donde en cada banquete comían postres deliciosos, llenos de adornos. Aquellos monumentales postres que ponían un broche de oro en los banquetes de la nobleza, establecieron las bases de la repostería actual, elevándola hasta el mismo nivel artístico de la orfebrería.

En Grecia se encontró el primer pastel llamado Obelias (ofrenda). Más adelante en Francia se organizó a los pasteleros y panaderos dándoles el privilegio de fabricar las obleas (hostias). Así, bajo la surpervisión de la iglesia, se comenzó a profesionalizar esta tarea, ya que cada vez los pasteleros adquirieron más importancia en las celebraciones religiosas.

Bajo el reinado de Carlos IX  en 1566, nació la corporación de pasteleros y en el siglo XVII, con el descubrimiento de la levadura se mejoraron muchas preparaciones. Así siguió avanzando este oficio de pastelero, hasta que en el siglo XIX se siguieron perfeccionando las recetas, procesos y técnicas transformándose en lo que conocemos hoy.
Los primeros pasteles eran simple tortitas de harina y de agua a las que se fueron incorporando poco a poco miel, semillas, huevos, especias, mantequilla, nata y leche.

En el campo, hasta época reciente, los pasteles se hacían a menudo con masa de pan mejorada y enriquecida. Así surgieron los brioches, pognes, couques, fouaces y cramiques diversas.

En la Antigüedad se elaboraban pasteles cocidos entre dos placas de hierro, antecesores de las gaufres, así como elaboraciones a base de queso blanco. En la Edad Media las preparaciones se diversificaron, aunque seguían siendo rústicas. Las más corrientes eran los buñuelos, las darioles, los échaudés, las talmouses y las tartas.
Pronto los pasteleros franceses, asociados en una corporación, se convirtieron en creadores, sobre todo durante el Renacimiento, bajo la influencia de los cocineros italianos que Catalina de Médecis llevó consigo hasta la corte de Francia.
Entonces aparecieron el hojaldre, los pasteles de viaje de larga conservación, los bizcochos muselina, los merengues y , finalmente, las grandes y decorativas piezas arquitectónicas.

En los siglos XVIII y XIX, los pasteles se convirtieron en obras maestras de refinamiento e ingenio, sobre todo cuando los pasteleros estaban al servicio de un príncipe o una gran casa.